Edita: Gabinete de Comunicación Bufete Velázquez 27. Editor César Tomás Martín, Socio Director

El presidente de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria, José Luis Bonal, así como el pediatra y miembro de la misma entidad Jesús García Pérez, informan de que se ha producido un considerable incremento de las consultas de pediatría en atención primaria derivado de los «problemas psicosociales cada vez más frecuentes del niño», fenómeno que achacan «a problemas desectructuración en el seno de la familia y a los cambios en el modelo de convivencia».

García Pérez alude a un nuevo fenómeno, conocido como ‘padres horizontales’, «y que no es más que el hecho de que las largas jornadas laborales de los padres, impiden ver a sus hijos prácticamente casi todo el día, porque cuando se levantan para trabajar el niño está aún durmiendo y cuando vuelve tarde del trabajo ya está acostado el pequeño». Argumenta que es la imposibilidad de conciliar vida laboral y familiar la que está provocando cuadros clínicos de ‘distrofia social’, «que se manifiesta en nuestra consultas con niños que presentan angustia, miedo, cambio de carácter, agresividad, inatención, hiperactividad, impulsividad, etcétera». Además, este especialista explica que los problemas laborales y su retroalimentación con los problemas entre la pareja «provocan en el niño también manifestaciones puramente clínicas, como dolores de erráticos, incontinencia de esfínteres o cefaleas, que en un primer vistazo no se sabría a que vienen motivados si no se atiende durante más tiempo al niño y a los propios padres para saber que detrás del problema clínico del niño existe una carencia psicosocial».

Sea como fuere, han resaltado que el incremento de las consultas por trastornos de la conducta del menor está creciendo, «como lo demuestra el que en España cerca de un 7 por ciento de niños sufre Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), un 15% muestra trastorno negativista desafiante (TND) antes de los 16 años y entre un 4 y 14,5 por ciento presenta trastornos disociales antes de la mayoría de edad».

Para García Pérez, las causas de estos trastornos están en última instancia en una «educación deficiente». Entiende que son los padres los que «deben procurar que el niño asuma poco a poco sus responsabilidades, estableciendo normas y límites y saber decir ‘no’ en determinados momentos».

En 2010, casi la mitad de las 100.000 parejas que tramitaron su divorcio en España, tenían hijos. «Esta situación produce un alto impacto emocional en los hijos», por lo que ha considerado imprescindible «que los padres comuniquen a sus hijos la decisión sin rodeos, sin ocultar la realidad y, sobre todo, sin ningún tipo de versión subjetiva».»Los más pequeños pueden sufrir trastornos del sueño, inhibición en el juego o miedo al abandono, mientras que entre los 5 y 9 años es frecuente que el niño muestre signos de tristeza por la falta del padre/madre que deja la casa y un bajo rendimiento escolar».

Aunque el tratamiento farmacológico y psicopedagógico deben ser la primera opción terapéutica, los expertos señalan que la implicación de la propia familia es fundamental para conseguir resultados satisfactorios.

Edita: Gabinete de Comunicación Bufete Velázquez 27. Editor César Tomás Martín, Socio Director

 

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