¿Qué es la alienación parental?”

El fenómeno de la “alienación parental” podría ser conceptuado de forma resumida en el proceso por el que un menor es adoctrinado mediante diferentes estrategias para que rechace injustificadamente a uno de sus padres.

La alienación parental siempre supone un adoctrinamiento del pensamiento de un niño.

¿Tiene que ver con los divorcios?

La alienación parental surge, en la mayoría de los casos, dentro de una crisis matrimonial o en procesos de separación o divorcio conflictivos y muy especialmente en los que se disputa la custodia de los hijos. Entremezclándose con las discusiones del divorcio, suelen aparecer los primeros síntomas de alienación parental y el niño va siendo introducido progresivamente en una sumisión a uno de los padres y una desvinculación del otro.

Cuando el hijo se convierte en el eje del divorcio, es muy fácil que uno de sus padres considere al niño como un instrumento para obtener la custodia, el uso de la vivienda familiar o pensiones. En ese instante puede comenzar la utilización interesada del afecto del menor.

Se trata, por tanto, de una experiencia que rebasa lo individual y adquiere una dimensión familiar.

¿La alienación Parental es un síndrome?

Es discutido su encuadramiento. En el sentido de que constituye un conjunto de fenómenos que caracterizan la situación y “Familiar” en tanto en cuanto afecta al hijo o hijos objeto del proceso, el progenitor alienador y el alienado. La terminología de “SAF” (Síndrome de Alienación Familiar) en lugar de SAP (Síndrome de Alienación Parental) se desarrolla por el Doctor en Psicología, Mediador y Terapeuta Familiar Iñaki Bolaños Cartujo bajo la concepción del problema como algo que exige la responsabilidad de todos los implicados y requiere la contribución también de todos en su solución.El Síndrome de Alienación Parental (SAP) es un término acuñado originariamente y publicado por el psiquiatra infantil estadounidense Richard Gardner, en 1985, para describir un conjunto de comportamientos distintivos que argumentó fueron mostrados por niños manipulados psicológicamente para mostrar miedo injustificado, falta de respeto u hostilidad hacia un padre, tras la programación para ello por parte del otro durante las disputas por la custodia de los hijos.

La oposición a la metodología de análisis llevada a cabo por el Dr. Gardner ha provocado una encendida corriente de “negacionismo” del SAP, por lo que otros expertos han denominado el fenómeno, en lugar de “Síndrome”, como “Trastorno por Alienación Parental” (TAP), aunque la reciente inclusión en 2.018 de “Alienación Parental” en la citada Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS, ─en el denominado “CIE-11”─ ha comenzado a consolidar esta descripción genérica como la mas extendida y aceptada por la comunidad científica.

¿Se reconoce por Organismo Internacionales sanitarios o científicos?

La CIE (Clasificación Internacional de Enfermedades) de la O.M.S. en su reciente aprobación como CIE-11 es el instrumento fundamental para identificar tendencias y estadísticas de salud en todo el mundo. Contiene alrededor de 55.000 códigos únicos para traumatismos, enfermedades y causas de muerte. Proporciona un lenguaje común que permite a los profesionales de la salud compartir información sanitaria en todo el mundo. La CIE-11 se viene elaborando desde hace más de 10 años. El equipo de la CIE en la sede de la OMS ha recibido más de 10.000 propuestas de revisión. La CIE-11 se presentará en la Asamblea Mundial de la Salud de mayo de 2019 para su adopción por los Estados Miembros, y entrará en vigor el 1 de enero de 2022. Dentro de los códigos utilizados por los médicos a nivel mundial, aparece la Alienación Parental AP, descrita dentro del código QE52.0 como un problema asociado con las relaciones interpersonales en la niñez.

¿Tiene algo que ver la alienación parental con la cuestión de “género”?

Cualquier pretendido encuadramiento de la alienación parental en un discurso de género o antigénero es sencillamente una excusa para acallar este maltrato infantil, es una justificación intolerable de este atentado contra la dignidad humana de los niños y las niñas que puede ser perpetrado por hombres y por mujeres.

¿La alienación parental puede tener varios grados?

Sí. Los inicios de la manipulación del menor tienden a desvalorizar o denigrar al progenitor a alejar. Son comentarios ofensivos o una “victimización” del alienador comparándose con el otro padre. Aún no se manipula al menor para rechazar al otro padre y solamente se le introducen “ideas” de forma recurrente a modo de un primer paso del lavado de cerebro. Es la alienación parental precoz o inicial.En siguiente paso intensifica las críticas al otro padre con insultos expresos, en muchos casos acompañados con una mayor victimización del alienador, lo que arroja al menor a un conflicto de lealtades en el que comienza a sentir una necesidad interior de agradar al alienador, afirmando la denigración o postulándose como “cuidador y protector” de su propia madre o padre alienador. En esta fase media o intensa de la alienación parental el menor se posiciona alineándose con el manipulador. La conciencia del niño comienza a transformar el amor hacia el padre a alejar en odio.

La fase de alienación parental severa se produce cuando el menor comienza a rechazar toda comunicación o estancia con el padre a alejar. El lavado de cerebro ha surtido efecto y el niño hace “suyas” las críticas al otro padre, justificando con ello que rechace a quien antes amaba de forma injustificada e incomprensible para todos.

¿Cómo se detecta que puede existir alienación parental precoz o inicial?

El niño espía al padre a alejar para entregarle la información al alienador, se vuelve menos cariñoso y receptivo con aquel, desacata sus normas o incluso comienza a repetir frases difamatorias que ha escuchado al alienador.

¿Tiene efectos tempranos en la salud mental del niño?

Sí. Y muy perjudiciales.El niño vive con ansiedad en el conflicto de lealtades que se le ha creado.

Al principio el niño sufre porque en realidad no desea rechazar ni piensa que ese padre sea la persona que se le describe en la campaña de denigración por el otro.

Es una fase psicológicamente muy dañina porque cortocircuita los resortes de afectividad que todo menor debe desarrollar. Está aprendiendo a “odiar a quien en realidad ama”.

El niño afronta la ansiedad con lealtad por el progenitor maltratador.

¿Y los efectos a largo plazo en un niño alienado y apartado de uno de sus padres?

Los efectos son los más devastadores que pude sufrir una persona adulta porque el daño psicoafectivo se ha infringido en las bases de la afectividad infantil y juvenil y se han deteriorado de forma extrema las estructuras más elementales del desarrollo personal y emocional.Las estadísticas son aterradoras: Los adultos que fueron apartados de uno de sus padres multiplican exponencialmente como adultos los índices de depresión, alcoholismo, drogadicción, delincuencia, desordenes en todos los ámbitos de la vida y la personalidad. (Fuente MRI –Mental Research Institute y Programa Restoring Family Connections de la Dra. Amy Baker).

¿Cómo actúa la Justicia frente a la alienación parental?

El alienador se sirve del menor para lograr que no solo termine rechazando a uno de sus padres, sino que “haga suyas” las injurias que se le han ido inoculando por parte del alienador. El proceso de lavado de cerebro es tal que llega con mucha frecuencia a convertirse en una “verdad” para el niño o el adolescente todo lo que se le ha transmitido de su otro padre, no solo creyéndolo, sino repitiéndolo frente a médicos, comisarias y juzgados.El efecto de esta programación mental del menor provoca el peor de los efectos con mucha frecuencia: La Justicia casi siempre escucha al pie de la letra al niño maltratado, en lugar de interpretarle y descifrar el mensaje inducido.

Ello permite que los Tribunales a veces incluso hagan suyas las invenciones del alienador (reproducidas por el menor de forma ventrílocua) y la Justicia sea también “alienada” y engañada solemnizando con sello oficial lo que en realidad ha sido una manipulación infantil.

¿Es delito la alienación parental?

Sí. Es un asesinato psíquico irreparable muchas veces perpetrado sobre la conciencia, la libertad de pensamiento y la libertad de expresión de menores inocentes.

Es un secuestro emocional de un menor. Nuestro Código Penal recoge en el art. 173.2 el maltrato psicológico como conducta delictiva.

El Diccionario de Términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina describe como maltrato infantil a la alienación parental.

Se ha descrito por diversos autores psiquiatras y psicólogos como “terrorismo familiar”, “parricidio afectivo”, “asesinato psicológico”, “destierro afectivo”, “lavado de cerebro”, etc.. de esos términos se deduce la manifiesta antijuridicidad y por tanto la naturaleza penal de la alienación parental.

¿Si la Justicia no hace nada, se puede reclamar?

Sí. Bufete Velázquez ha puesto en marcha reclamaciones ante el Estado español por no atender las demandas de padres apartados de sus hijos mediante la alienación parental.

La negligencia de los Tribunales o de organismos auxiliares en la defensa de los derechos de los menores alienados (Equipos psicosociales, servicios sociales, puntos de encuentro familiar, etc…) pueden dar lugar a otras responsabilidades.

Tanto la Constitución Española, como la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor y el propio Código Civil contienen disposiciones que la alienación parental transgrede de forma literal.

¿En otros países se regula la alienación parental?

Sí. Hasta la fecha se han promulgado leyes de “interferencia parental” o se han introducido previsiones legales de la alienación parental en Argentina, Brasil, Estados Unidos, México, Chile, Uruguay, Costa Rica y Perú, así como en algunas Comisiones de Derechos Humanos (México) y en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Las leyes internacionales, ¿contemplan la alienación parental?

La alienación parental es un atentado al art. 9 de la Convención sobre los Derechos del Niño (02.09.1990) que señala el “derecho a mantener relaciones regulares personales y contacto directo con los dos progenitores”.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha señalado en diferentes casos a la alienación parental como vulneración al respeto a la vida familiar recogida en art. 8 de la Declaración Europea de Derechos Humanos ( entre otros, caso “Mincheva” contra Bulgaria, caso “Bordeianu” contra Moldavia, caso “Piazzi” contra Italia…

¿Por qué hay negacionistas de la alienación parental?

Nadie puede negar una evidencia. Se ha desarrollado una corriente que niega la consideración de “Síndrome” de la alienación parental. Pero en realidad nadie puede negar la existencia de procesos de manipulación y programación de niños, principalmente en procesos de divorcio litigiosos, en los que se introduce al menor en el eje del divorcio y se le utiliza como “herramienta” para obtener ventajas económicas, “ganar la batalla del divorcio”, o evitar la custodia compartida u otros objetivos legales.

Entre las tesis del “negacionismo” de la alienación parental discurre con cierta frecuencia la idea de que en los años ochenta del siglo pasado se realizaron estudios en la Universidad de Columbia (EE.UU.) sobre la estadística de padres o madres alienadores en procesos de divorcio y que concluía que el fenómeno de la alienación a los hijos es mayoritariamente ejercida por madres, lo que, sin más, es considerado por sectores combativos del neofeminismo como un ataque a las mujeres en general, y especialmente de su precursor el Dr. Richard Gardner, una tesis misógina y por tanto cualquier escenario de alienación parental se considera machista. Obviamente este reduccionismo resulta inaceptable y obstaculiza el abordaje y la erradicación del abuso psicológico a los niños por parte de padres o de madres, quienes alienan, a su vez a los otros padres o madres.

La identificación machismo-alienación parental que se pretende sostener por corrientes neofeministas radicales no tiene cabida hoy. Y cada vez resulta más indefendible cualquier postulado que se mantenga anclado en esa identificación ideologizada. El proceso de consolidación de la igualdad de derechos, oportunidades y obligaciones de las mujeres y los hombres, afortunadamente se extiende a todos los ámbitos de la sociedad. Y abarca todas las relaciones personales, ―educativas, laborales, sociales, económicas y también familiares―, permitiendo igualar las responsabilidades de los padres varones y las madres. Mantener una identificación de lo femenino con la custodia y de lo masculino con la carga económica del hogar es lo que constituye un modelo patriarcal ya superado.

El negacionismo de la alienación parental no cabe en nuestra sociedad abierta, plural, libre e igualitaria. En las décadas pasadas es cierto que las madres ostentaban mayoritariamente la guarda y custodia de los hijos tras procesos de separación o divorcio, pero ese desajuste se está minimizando y afortunadamente el proceso de igualdad real entre mujeres y hombres ha invadido el interior de los hogares y ya se camina hacia una igualdad entre madres y padres varones que inexorablemente está equiparando también las responsabilidades custodias tras los divorcios o separaciones de parejas heterosexuales. Hoy, la custodia compartida en España supone el 25% de las unidades familiares divorciadas y las nuevas separaciones ya sobrepasan el 30% según el I.N.E., lo que significa que se ha triplicado en una década. En países socialmente muy dinámicos como Suecia o Noruega la custodia compartida es algo tan extendido que las custodias exclusivas maternas o paternas se conciben en la costumbre cotidiana como algo anacrónico y propio de otras épocas. Es evidente que este avance social también disolverá el negacionismo de la alienación parental, que en realidad sí puede asociarse más a modelos inmovilistas de custodia obligatoriamente materna, que a referencias patriarcales.

Un consenso denominativo, sustituyenso el termino “SAP” por la “alienación parental” a secas o “programación parental” eliminaría de raíz este absurdo negacionismo que cae por si solo al observar como hay padres y madres alienadores, abuelos y abuelos alienadores, hijos e hijas alienados, y desde luego padres, madres, abuelas y abuelos apartados de sus hijos o nietos. No hay género, ni clase social, ni condición cultural, social o económica en la alienación parental.

¿Cómo se detecta la campaña de denigración contra el otro padre?

Los criterios diagnósticos de la alienación parental suelen ser los siguientes, básicamente, : (i) Campaña de injurias del padre alienado; (ii) justificación débil del desprecio; (iii)ausencia ambivalencia de sentimientos –fanatico-; (iv) autonomía de pensamiento; (v) apoyo del progenitor alienador; (vi) ausencia culpabilidad; (vii) escenarios prestados; (viii) extensión del odio a familia.

Además, la campaña de presión emocional hacia el niño hace replicar comportamiento del alienados; y hace propios argumentos del alienador.

Enseguida el padre alienado pasa a ser un enemigo y el rechazo ya esta justificado.

¿Cómo se comporta el alienador cunado se denuncia la alienación parental?

Es característica la negación de toda responsabilidad en el resultado del maltrato (especialmente cuando el menor ya niega la compañía del otro padre y le ha comenzado a rechazar sin causa alguna).

A veces, cuando la estrategia de la alienación se construye acusando al otro padre de maltrato a los hijos, falsos abuso sexuales a su propia prole y conductas semejantes, es común que el menor ratifique las falsas acusaciones e incluso denuncie al padre a alejar bajo los argumentos que le han sido inoculados. En esos caso el alienador deja que el menor “haga su trabajo” adoctrinado en los mensajes de denuncia al otro padre y se posiciona como un mero espectador. El patrón típico de los alienadores es apelar a que hay que “oír” al menor, previamente manipulado para expresar la difamación inventada para el objetivo de separar al menor del otro padre.

Se ha denominado como el “falso conciliador” la posición del alienador que responde sistemáticamente “yo no puedo obligarle” “yo le digo que acuda con su otro padre pero se niega” “yo no puedo hacer más”.

¿Cómo se comporta el alienador cunado se denuncia la alienación parental?

Es característica la negación de toda responsabilidad en el resultado del maltrato (especialmente cuando el menor ya niega la compañía del otro padre y le ha comenzado a rechazar sin causa alguna).

A veces, cuando la estrategia de la alienación se construye acusando al otro padre de maltrato a los hijos, falsos abuso sexuales a su propia prole y conductas semejantes, es común que el menor ratifique las falsas acusaciones e incluso denuncie al padre a alejar bajo los argumentos que le han sido inoculados. En esos caso el alienador deja que el menor “haga su trabajo” adoctrinado en los mensajes de denuncia al otro padre y se posiciona como un mero espectador. El patrón típico de los alienadores es apelar a que hay que “oír” al menor, previamente manipulado para expresar la difamación inventada para el objetivo de separar al menor del otro padre.

Se ha denominado como el “falso conciliador” la posición del alienador que responde sistemáticamente “yo no puedo obligarle” “yo le digo que acuda con su otro padre pero se niega” “yo no puedo hacer más”.

¿Pueden alienar otras personas diferentes a un padre o madre?

Sí. Es común que el progenitor alienador se acompañe de abuelos o abuelas para lanzar los mensajes de descrédito al menor o para “apuntalar” los ya inoculados.
También cuando son varios los hermanos que se ven atrapados en este fenómeno de abuso infantil y juvenil, es común que el mayor que ha sido alienado con más facilidad, “ayude” al alienador a convencer a los otros hermanos o incluso sirva de “vigilante” para que los demás hermanos se alejen del progenitor a apartar de la vida familiar.

¿Pueden alienar otras personas diferentes a un padre o madre?

Solicite cita urgente con el Bufete Matrimonialista Velázquez y asesórese sobre las intervenciones multidisciplinares a acometer.No deje pasar tiempo, el tiempo juega a favor del alienador y en contra de la libertad de pensamiento, conciencia y expresión del menor alienado.

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